Es, con diferencia, la reforma que más nos piden. Y casi siempre por el mismo motivo: la bañera se usa dos veces al año, cuesta entrar y salir, y ocupa un espacio que en un baño pequeño se nota muchísimo.
Cambiarla por un plato de ducha es una obra sencilla comparada con reformar el baño entero, pero no es pintar y listo. Aquí te contamos qué se toca de verdad, cuándo compensa y cuánto tarda, sin las promesas de «en 24 horas» que se ven por ahí.
¿Cuándo compensa hacer el cambio?
No en todos los casos es la mejor decisión. Estos son los cuatro en los que sí lo recomendamos sin dudar:
- Hay alguien mayor en casa. Es la razón número uno. Pasar la pierna por encima de una bañera es la causa de muchísimas caídas domésticas, y un plato a ras de suelo elimina el problema de raíz.
- El baño es pequeño. Una bañera estándar ocupa 170 cm. Un plato de ducha puede quedarse en 120 y devolverte medio metro para un mueble o, simplemente, para moverte.
- Ya casi no la usáis. Si hace años que nadie se da un baño, estás calentando y limpiando una pieza que no aporta nada.
- Las juntas están dando guerra. Si la silicona se ennegrece cada dos por tres o hay humedad en la pared de al lado, el problema suele estar debajo. Aprovechar para cambiarlo entero sale más a cuenta que ir parcheando.
Qué se toca realmente en la obra
Aquí es donde conviene ser claros, porque de esto depende que el trabajo aguante veinte años o dé problemas al segundo invierno.
1. Desmontaje y retirada
Se quita la bañera y el alicatado de la zona. En baños antiguos suele aparecer humedad acumulada o un alicatado pegado directamente al ladrillo, y eso condiciona lo que viene después.
2. Fontanería
El desagüe de una bañera y el de una ducha no están a la misma altura ni en el mismo sitio. Casi siempre hay que modificar la instalación para dar al plato la pendiente correcta. Es el paso que más se subestima y el que provoca los charcos si se hace deprisa.
3. Impermeabilización
Antes de colocar nada se impermeabiliza la zona. Esto no se ve cuando el baño está terminado, y precisamente por eso es donde más se recorta en presupuestos baratos. Si falla, el agua acaba apareciendo en el piso de abajo.
4. Plato, alicatado y mampara
Se coloca el plato, se alicata la zona nueva y se monta la mampara y la grifería. Aquí es donde se decide el aspecto final, pero el trabajo bien hecho ya estaba en los tres pasos anteriores.
Qué tipo de plato elegir
| Tipo | A favor | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Resina | Antideslizante, cálido al pisar, se corta a medida | El más habitual hoy; cuidado con las imitaciones baratas |
| Cerámico | Muy resistente y económico | Frío al pisar y no se puede cortar |
| De obra o microcemento | Continuo, sin juntas, a medida total | Más trabajo de ejecución y necesita muy buena impermeabilización |
En la mayoría de baños de la comarca acabamos poniendo resina: es el que mejor relación da entre precio, seguridad y mantenimiento.
¿De verdad se hace en un día?
Verás mucha publicidad de «tu ducha en 24 horas». Nuestra experiencia es otra: lo normal son entre dos y cuatro días de trabajo, más el tiempo de secado de los materiales.
Se puede ir más rápido, sí, pero recortando justo por donde no conviene: el fraguado, la impermeabilización o la pendiente del desagüe. Preferimos decirte tres días y cumplirlos que prometerte uno y dejarte un baño que dé problemas.
Un detalle que sí ayuda: durante casi toda la obra el baño sigue siendo utilizable. Solo hay uno o dos días en que no se puede usar la ducha.
Un caso real
En este baño la bañera llevaba años sin usarse: se había convertido, literalmente, en el sitio donde acababan los cubos y los tuppers. La retiramos, rehicimos el desagüe y la impermeabilización, y dejamos un plato a ras de suelo con mampara de perfil negro y alicatado tipo mármol.


Los tres fallos que más vemos
- Pendiente insuficiente. El agua se queda en el plato en vez de irse al desagüe. Se arregla levantándolo todo otra vez.
- Impermeabilización de menos. No se nota el primer año. Se nota cuando el vecino de abajo llama.
- Medir el plato antes de quitar la bañera. Hasta que no se desmonta no se sabe con qué te vas a encontrar detrás. Por eso nosotros hacemos catas antes de cerrar el presupuesto: si aparece algo, lo hablamos antes de tocarlo, no después.
Y si ya que estamos, ¿reformamos el baño entero?
Es una pregunta muy razonable. Si el alicatado tiene décadas, los sanitarios están gastados y la instalación pide un repaso, muchas veces sale mejor hacerlo todo de una vez: gran parte del trabajo sucio (desmontaje, fontanería, impermeabilización) ya lo estás pagando igualmente.
Lo vemos juntos en la visita y te decimos con franqueza si compensa o no. Puedes ver más en nuestra página de reforma de baños.
¿Tienes una reforma en mente?
Te visitamos, la medimos y te damos un presupuesto cerrado. Sin compromiso y sin letra pequeña.